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Tras la declaratoria de desastre en 9 entidades federativas y 699 municipios por los sismos ocurridos el 7 y 19 de 2017 en nuestro país, la plataforma cívica #Epicentro busca sentar las bases para una reconstrucción con perspectiva social, que sea resiliente, participativa, incluyente, equitativa, sostenible, efectiva; con criterios de accesibilidad, diseño universal y que contribuya a revertir las desigualdades sociales.

 

La reconstrucción debe poner la dignidad y autonomía de las personas y comunidades afectadas en el centro del proceso y adoptar un enfoque de derechos humanos –con perspectiva de género, infancia, juventudes y discapacidad –que no discrimine ni revictimice a nadie.

Por ello, #Epicentro propone diez acciones estratégicas e inmediatas para la reconstrucción:

  1. Abrir y hacer públicos los censos de daños y afectaciones en formato de datos abiertos de: a) edificaciones, infraestructura y servicios –no solo viviendas–; b) de las poblaciones afectadas y damnificadas y de los folios otorgados; georreferenciados y actualizados tras los sismos de septiembre. Esta información debe contar con una metodología abierta y estar desagregada por entidad, municipio y localidad y por sexo, edad, etnicidad y discapacidad .
  2. Total apertura y uso del estándar de datos abiertos en la metodología, reglas de operación, lineamientos , en una plataforma consolidada, de las variables para la focalización y distribución de los recursos –en dinero y especie– para la reconstrucción, así como los criterios de elegibilidad y requisitos para acceder a los mismos.
  3. Centrar la reconstrucción en las características de las personas, las necesidades particulares de grupos sociales, el tipo de localidad y su ecosistema local.
  4. Involucrar a las poblaciones afectadas –con énfasis en las niñas y mujeres– en el diseño de las edificaciones, la infraestructura y los servicios que serán reconstruidos; así como asegurar su participación activa, directa, sustantiva y plena en todo el proceso de reconstrucción.
  5. Dejar de destruir y conservar los elementos del entorno físico que se puedan recuperar en vez de demolerlos (viviendas, edificios, infraestructura, etc.), crear bancos de materiales, reutilizar materiales obtenidos tras los derrumbes y/o demoliciones y gestionar adecuadamente aquellos imposibles de reutilizar; así como garantizar recursos económicos suficientes para cubrir la asistencia técnica tanto para la mejora como para la construcción de nuevas viviendas.
  6. Promover la producción social de la vivienda y el hábitat respetando las formas, estilos de vida, arquitectura, vocación productiva y las cosmovisiones de las personas y comunidades afectadas; y utilizando materiales y sistemas constructivos locales y tradicionales .
  7. Incorporar el diseño universal y la accesibilidad de toda construcción emprendida en la reconstrucción (conforme a las definiciones contenidas en la Ley General de Inclusión de las Personas con Discapacidad así como la Norma Técnica Complementaria para el Proyecto Arquitectónico del Reglamento de Construcciones 2011 (CDMX).–véase nota al pie 18 de la Nota Técnica).
  8. Reducir riesgos preexistentes , aprender de los errores, fortalecer capacidades locales y no generar nuevos riesgos que incrementan la probabilidad de que los fenómenos naturales se conviertan en desastres.
  9. Establecer medios para la recepción, sistematización, canalización y resolución de quejas, denuncias, reportes o controversias relacionadas con impactos negativos del proceso de reconstrucción; y no otorgar recursos para la reconstrucción a empresas con antecedentes de violaciones o afectaciones a los derechos humanos.
  10. Fortalecer la infraestructura para la provisión de servicios públicos de cuidado accesibles, aceptables y de calidad –principalmente para niñas y niños, personas adultas mayores y personas con discapacidad–; y acompañar en el proceso de reconstrucción a las poblaciones afectadas para asegurar su máximo nivel posible de salud física y mental mismas –especialmente de personas con enfermedades crónicas y con estrés post traumático, depresión o ansiedad–.

La reconstrucción se debe planear integralmente considerando los múltiples daños, afectaciones, pérdidas y gastos adicionales –a distintas escalas y plazos y las dimensiones físicas, sociales, económicas, legales, arquitectónicas, culturales, ambientales, políticas e institucionales de los mismos.

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