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En 2016 la Asamblea General de las Naciones Unidas celebrará una Sesión Especial sobre drogas (UNGASS por sus siglas en inglés) con el objetivo de evaluar la implementación de la Declaración Política y Plan de Acción sobre drogas de 2009. Este será un momento clave para evaluar y repensar la efectividad del marco normativo internacional, incluida su aplicación a nivel nacional. En dicha evaluación se deberán incorporar las observaciones de los diversos órganos de derechos humanos de las Naciones Unidas y de otros organismos internacionales, así como los análisis que han realizado diversas organizaciones de la socie­dad civil.

Los gobiernos tendrán que escuchar otras voces, como aquellas de las víctimas de la violencia generada por estas políticas y tendrán que hacer una revisión de la vigencia de las convenciones, a partir de nuevos indicadores de éxito y fracaso y la derogación de todos aquellos conceptos sobre los que se ha estructurado el esquema actual que ha fracasado.

Es por esto que el 19 de junio de 2015, la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), la Fundación Friedrich Ebert, el Programa de Política de Drogas del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Equis Justicia para las Mujeres, el Caracol, México Unido Contra la Delincuencia (MUCD), el Colectivo por una Política Integral hacia las Drogas (CUPIHD), Estudiantes por una Política Sensata de Drogas (EPSD), ReverdeSer Colectivo y Espolea, organizaron el Foro Internacional “Políticas de Drogas y Derechos Humanos”, en el que participaron expertos nacionales e internacionales que vertieron sus análisis, preocupaciones y propuestas frente a la situación de los derechos humanos en México y su relación con la política de drogas actual.

De este foro se concluyó que el país está en el momento clave para promover una evaluación integral de su política de drogas, incluida la legislación aplicable, así como sus efectos en las personas y comunidades, con miras a adoptar una política coherente, que respete las diversas realidades políticas, sociales y culturales, y que transmita al resto de los países, en el marco de la UNGASS 2016, la necesidad de impulsar un régimen mundial de drogas que:

-No sea una amenaza para la salud y para la seguridad ciudadana; en el que el consumo de drogas, en vez de ser penalizado, sea atendido a través de tratamientos de salud y programas de reducción de daños y riesgos

No fomente la discriminación, respete la dignidad de las personas y derechos de las y los consumidores; en el que los grupos y las personas en situación de mayor riesgo y vulnerabilidad no sean estigmatizadas, criminalizadas y/o sometidas a trata­mientos forzosos.

Sea respetuoso de los derechos humanos y que garantice la seguridad pública; en el que se racionalice el uso del derecho penal y se limite el uso del encarcelamiento para delitos no violentos relacionados con drogas; en el que la investigación y sanción de los delitos cometidos por las personas que forman parte del crimen organizado no consista en la erosión de los derechos humanos ni del debido proceso legal; en el que las fuerzas armadas y militares con licencia no participen en tareas de seguridad pública asignadas a la policía y en el que se haga efectiva la prohibición absoluta de la tortura y los tratos crueles, inhumanos o degradantes; en el que los países cuenten con legislación en materia de uso de la fuerza y en el que el uso de las armas de fuego por funcionarios se restrinja conforme a las obligaciones internacionales existentes.

Fomente el desarrollo y no socave las instituciones democráticas de los Estados; en el que se promuevan acciones para alcanzar sociedades pacíficas e inclusivas a través de programas sociales y de salud, y se desincentive el enriquecimiento de organizaciones criminales, la violencia y la corrupción que se genera por políticas de represión y castigo

Para esto, resulta necesaria una reorientación de las prioridades en materia de políticas públicas y la construcción de nuevas perspectivas basadas en la investigación y análisis del impacto de las estrategias y programas que han fracasado.

Se espera que México continúe liderando a nivel internacional la necesidad de replantear la política de drogas, no solo en la forma, sino con propuestas concretas, para lo que tendrá que asumir una postura propositiva que facilite la construcción de un nuevo modelo que ponga en el centro el respeto a los derechos humanos y la dignidad de las personas

Conoce las conclusiones del Foro

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