1. ¿Qué son las Cortes de Drogas, también conocidas como Tribunales de Tratamiento de Adicciones o Programas de Justicia Terapéutica?

Son un mecanismo jurídico que remite a las personas usuarias de drogas que hayan cometido un delito no grave a un tratamiento médico supervisado por un juez.

 

2. ¿Dónde surgen las Cortes de Drogas?

Las Cortes de Drogas surgen durante los años ochenta en Estados Unidos, planteadas como una alternativa a la privación de la libertad para personas acusadas de delitos menores relacionados con el uso problemático de drogas.

 

Actualmente hay Cortes de Drogas en diversos países.

 

En el 2009 surgen en México con el nombre de Tribunales de Tratamiento de Adicciones, también conocidas como Programas de Justicia Terapéutica.

3. ¿En qué entidades de México operan las Cortes de Drogas?

Actualmente estas Cortes operan en seis estados: Nuevo León, Durango, Chiapas, Morelos, Chihuahua y Estado de México (Baja California y Baja California Sur están en proceso de implementación).

4. ¿Cómo operan las Cortes de Drogas?

En México, las Cortes de Drogas operan de dos maneras: una como supervisión provisional en el proceso -es decir, el proceso penal se suspende, mientras la persona acude a tratamiento, otra como alternativa a la sanción de prisión para personas acusadas de robo sin violencia.

 

El proceso comienza cuando el Ministerio Público detecta a un posible candidato o candidata a integrarse a las Cortes de Drogas, el cual, realiza su petición a la jueza o juez.

 

La candidata o el candidato debe contar con un número de requisitos para acceder al programa, entre ellos, tener un domicilio fijo e identificación oficial, no tener antecedentes penales, contar con un trabajo formal o haber concluido un programa educativo y tener una red de apoyo.

 

La jueza o juez autoriza o niega el acceso.

 

Una vez dentro, el o la participante pasa entre 12 y 18 meses en tratamiento bajo supervisión judicial. Debe presentarse ante el tribunal periódicamente, someterse a exámenes toxicológicos, acudir a terapias y rehabilitación. Se vigila el cumplimiento de las condiciones, la principal condición para mantenerse en el programa es abstenerse de consumir drogas.

 

En caso de incumplimiento, se puede castigar con más supervisión, arresto hasta por 36 horas o aumentar el tiempo de tratamiento. Si el incumplimiento es reiterado, se reanuda el proceso penal.

 

De lograr concluir con el tratamiento, la persona queda libre de antecedentes penales.

5. ¿De qué manera afectan a las mujeres?

Las mujeres se ven afectadas directa e indirectamente. En el primer caso, la mayoría de las mujeres usuarias son rechazadas por no contar con redes de apoyo, por lo que no acceden al tratamiento y no cuentan con la alternativa a la privación de la libertad.

 

Las mujeres son afectadas indirectamente porque se reitera el rol de cuidadoras y operan como sustento de los participantes, reproduciendo la doble o triple jornada laboral, exigiendoles actuar como extensión del brazo penal del Estado. Esto se agrava cuando son víctimas de los delitos –sobre todo, en casos de violencia familiar– cometidos por los participantes del tratamiento, pues frecuentemente actúan como apoyo de sus agresores.

 

Las Cortes de Drogas, en su aplicación actual, parecen reforzar el órden de género dominante, la discriminación y la violencia contra las mujeres.

6. ¿Por qué no funcionan las Cortes de Drogas?

Las Cortes de Drogas operan como “parche” a las políticas de drogas y pueden contrarrestar el debate e implementación de políticas de drogas progresistas, como lo son la descriminalización efectiva de la posesión y del consumo de todas las drogas.

 

Abordan el consumo desde un enfoque penal y no desde uno de salud. Es decir, refuerzan un modelo punitivo en lugar de uno de prevención y atención de la salud, por lo que representan una alternativa al encarcelamiento, ya que la cárcel siempre permanece como opción.

 

Criminalizan a las personas usuarias de drogas al presuponer que existe un nexo necesario entre la comisión del delito y el consumo de las drogas; además de que, dado que los criterios de elegibilidad son tan excesivos, excluyen a ciertos candidatos y candidatas que realmente necesitan un tratamiento integral por su nivel de consumo, y terminan eligiendo a posibles “casos de éxito”. Esto reproduce la selectividad de la justicia y la exclusión social, en lugar de atenderla.

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