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 COMUNICADO OCTUBRE 2015

Sobre el proceso de sucesión en la SCJN

Las Ministras que faltan en la
Suprema Corte de Justicia de la Nación

 

Ministras en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Nos preguntan por qué es importante que haya Ministras en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.  Lo grave de la situación es que aún necesitemos explicar o justificar por qué las mujeres han de ser parte de los espacios de poder, en este caso de la esfera judicial. Deberíamos estar haciéndonos preguntas diferentes: ¿Dónde están las mujeres en la estructura del poder judicial? ¿Cómo se puede hablar de justicia para las mujeres y los derechos humanos si el máximo órgano encargado de impartición de justicia, no es coherente con los principios de igualdad y no discriminación? ¿Se puede impartir justicia hacia afuera, cuando no hay justicia para las mujeres al interior de la SCJN?

Es difícil y poco realista esperar que un sistema jurídico que opera a base de este tipo de prejuicios y prácticas discriminatorias en relación al acceso de las mujeres en espacios de poder, pueda impulsar la impartición de justicia con perspectiva de género y enfoque de derechos humanos.

¿Compromisos asumidos?

“… Es inconcebible aspirar a llevar a México hacia su máximo potencial cuando
más de la mitad de su población se enfrenta a brechas de género en todos los ámbitos…”
(p. 23 del Plan Nacional de Desarrollo)

El Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 (suscrito por el Presidente) contempla la obligación de transversalizar la perspectiva de género para todas las acciones realizadas en las dependencias de gobierno. Una rápida mirada al estado de situación en el Poder Judicial evidencia la urgencia de tomar medidas al respecto:

Actualmente, de los 11 cargos de ministros en la Suprema Corte de Justicia, sólo dos son mujeres. Es más, desde 1994 que se reformó la estructura de la Suprema Corte de Justicia, ellas son las primeras mujeres que ocupan el cargo de Ministras. La presidencia de nuestra máxima autoridad judicial, jamás ha sido encabezada por una mujer. Según los datos de la Asociación Mexicana de Juzgadoras, del total de magistradas que están en funciones, sólo 18% son mujeres; en el caso de las juezas federales, esta cifra es de apenas 24%, pero en cargos menores como secretarías de Acuerdos o de Estudio y Cuenta, las mujeres representan hasta 48.5% del total.

“El Índice de Desigualdad de Género refleja la desventaja de las mujeres en tres dimensiones en México:
salud reproductiva, empoderamiento y mercado laboral.”
(p. 162 del Plan Nacional de Desarrollo)

 

Si la participación política es un derecho, abrir espacios es una obligación.

Que no haya mujeres en estos espacios envía y normaliza un mensaje muy claro: Las esferas de poder son un espacio eminentemente masculino. Es importante, política y simbólicamente, que los espacios de justicia se democraticen y sean un reflejo de la diversidad social en la que estamos inmersas, para cambiar los imaginarios sociales y “las reglas del juego”. Para que la justicia no siga siendo un “club masculino” al que las mujeres no tienen posibilidad de asomarse.

La elaboración de dos ternas integradas por mujeres es una acción congruente para que los objetivos que ha fijado el Presidente en materia de género para su propia administración no se queden en únicamente en palabras:

“Fomentar un proceso de cambio profundo al interior de las instituciones de gobierno,
evitando que en las dependencias se reproduzcan roles y estereotipos de género
que inciden en la desigualdad y la discriminación y afectan negativamente al Estado
.”
(p. 23 del Plan Nacional de Desarrollo)

Las dos ternas de mujeres asegurarían además una integración paritaria en la Suprema Corte Justicia de la Nación, y harían tangibles los compromisos asumidos por México al ratificar la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). (p. 23 del Plan Nacional de Desarrollo)

El reto es mucho mayor

En Equis Justicia para las Mujeres, somos conscientes de que avanzar hacia la paridad de género en la Suprema Corte de Justicia Nación no llevará automáticamente a la igualdad sustantiva ni la agenda de género.

Aunque a menudo la presencia de mujeres no se traduce en propuestas con perspectiva de género y derechos humanos, la paridad numérica puede y debe ser el punto de partida. La designación de las personas que ocuparán la más alta Magistratura de la Suprema Corte de Justicia de Nación es un proceso crucial para el país, por lo que no podemos obviar la obligación de avanzar hacia la paridad. Es tan necesario como urgente garantizar que existan dos ternas integradas exclusivamente por mujeres en este proceso.

Difícilmente existirá una agenda de género en el poder judicial si no hay mujeres en la Suprema Corte, porque no se estará considerando ni siquiera la presencia de las mujeres como sujetos políticos.

No se están pidiendo favores, ni cuotas de participación, si no visibilizar a las mujeres con destacadas trayectorias en la función jurisdiccional y privilegiar a aspirantes con carrera judicial sobre los intereses partidarios y políticos.

Invitamos a organizaciones e instituciones a sumarse a este comunicado. 
Pónganse en contacto con equis@equis.org.mx

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