Nombre del caso:

Inquisidor judicial en defensa del santo sacramento del matrimonio

Tribunal:

Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México Décimo Cuarto de lo Civil

Descripción

Graciela es una mujer que tiene un hijo cuyo padre no se hace cargo de sus obligaciones de alimentos. Ante esta situación, y en busca desesperada de que el padre del niño asuma sus obligaciones como progenitor, Graciela decide enviar mensajes de texto y correos electrónicos a la esposa de éste, para hacerle saber que su esposo mantuvo con ella una relación sentimental en la que tuvieron un hijo del que nunca se hizo responsable.

La esposa del padre de su hijo, presentó una demanda por daño moral en contra de Graciela, al considerar que, al haberle informado que su esposo tuvo un hijo con otra persona durante su matrimonio, sufrió una afectación a sus sentimientos.

El Juez Décimo Cuarto de lo Civil del Fuero Común de la Ciudad de México que conoció del caso, emitió una sentencia en la que consideró que Graciela no tenía ningún derecho a “perturbar o invadir el estado civil conyugal” y que, dado que ella tenía pleno conocimiento de que el señor estaba casado, a través de los mensajes enviados buscó interferir en el matrimonio.

El juez también señaló que ”no conforme con tener una relación fuera del matrimonio con el esposo” de la demandante, Graciela se lo hizo saber de manera clara generándole un daño moral -sin que existiera una justificación para que lo hiciera-. El juez consideró que estos mensajes no sólo afectaron sus sentimientos y salud psicológica, sino también afectaron “la armonía matrimonial” y su “dignidad como cónyuge”.

Finalmente, el juez condenó a Graciela al pago de 50,000 pesos mexicanos para reparar el daño moral que sufrió la señora con sus mensajes y a una disculpa pública por los daños generados.

Reflexión

El juez castiga a una mujer de manera desproporcionada con una condena económica y una disculpa pública, no sólo por considerar que intervino en un matrimonio al tener una relación y un hijo con un hombre que sabía que era casado, sino por haber tenido el atrevimiento de ser ella quien le informara a la esposa.

De esta forma el juez emite criterios morales -no legales-, con los que le reprocha a la mujer el haber sido la culpable de romper la armonía de un matrimonio al involucrarse con un hombre casado y, sobretodo, por no haberlo mantenido en secreto.