El encarcelamiento de mujeres por delitos contra la salud se mantiene a la alza. Situación que hace indispensable y urgente el trabajo en el ámbito legislativo y de procuración de justicia para incorporar la perspectiva de género mediante las siguientes acciones: mejorar las condiciones de encarcelamiento, generar datos públicos confiables que tengan un enfoque interseccional, emitir sentencias que toman en cuenta el contexto, así como trabajar en procesos de reinserción.
El documento Políticas de drogas, género y encarcelamiento en México: Una guía para políticas públicas incluyentes  expone la situación que viven las mujeres privadas de la libertad por delitos relacionados con drogas desde un enfoque interseccional , es decir haciendo un análisis de diversas discriminaciones derivadas de alguna condición de discapacidad, orientación sexual, nacionalidad u origen étnico. Además, se realizan recomendaciones respecto al marco normativo y las políticas dirigidas a esta población.
El encarcelamiento de mujeres por  delitos contra la salud en el fuero común ha aumentado en un 103 por ciento durante los últimos dos años. En el fuero federal, los delitos de drogas son  la primera causa de privación de la libertad de mujeres.
Encontramos que existe un subregistro de los grupos vulnerables en reclusión, lo que exige se adopte un enfoque interseccional en la recolección de datos y la planeación de política penitenciaria.  De acuerdo a solicitudes de acceso a la información sobre mujeres privadas de la libertad por delitos contra la salud, hay solo 18 mujeres indígenas en prisiones federales y 61 mujeres indígenas en prisiones estatales. Respecto a mujeres extranjeras, la autoridad federal y las estatales señalan que hay 68 mujeres en reclusión provenientes principalmente de Estados Unidos de América y Colombia. Las respuestas de las autoridades penitenciarias sobre mujeres con discapacidad y de la comunidad LGBTI demostraron un desconocimiento de las necesidades de estas poblaciones y sus obligaciones respecto a ellas.
En entrevistas realizadas por el equipo de investigación se ha documentado que las mujeres muchas veces son víctimas de tortura en el momento de su detención, encontrando como factor común la tortura sexual.

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